Sin unas encías sanas, los dientes se pierden. Tratamos la gingivitis y la periodontitis con precisión microscópica para detener el sangrado y asegurar tus dientes a largo plazo.
Mucha gente cree que es normal sangrar al cepillarse, pero no lo es. Es el grito de ayuda de tu cuerpo ante una infección activa.
El signo nº1. Una encía sana NUNCA sangra.
Si sientes que un diente se mueve, acude urgente.
¿Dientes más largos? La encía se está retirando.
Provocado por bacterias bajo la encía (halitosis).
Nuestro objetivo es eliminar el sarro subgingival (el que no se ve, debajo de la encía) que está destruyendo el hueso.
Tratar la periodontitis a tiempo es la única forma de evitar que los dientes se aflojen y caigan.
El mapa de tu boca. Medimos milímetro a milímetro la profundidad de las bolsas para saber dónde atacar la infección.
Limpieza profunda bajo la encía con anestesia local para eliminar el sarro adherido a la raíz.
Semanas después, comprobamos que la encía se ha desinflamado y adherido de nuevo.
Establecemos un calendario de limpiezas periódicas para evitar recaídas.
La salud de tus encías está conectada con el resto de tu cuerpo. Numerosos estudios vinculan la periodontitis con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes.
La gingivitis es inflamación reversible. La periodontitis implica pérdida de hueso irreversible si no se trata.
No, se realiza bajo anestesia local.
Sí, las bacterias pueden transmitirse por la saliva. Recomendamos revisar a la pareja.